Donnerstag, 13. Dezember 2012

Hiperbilirubinemia, holocausto y fútbol

Charla con Henry Gruen (antes: Heinz Grünebaum)


Alumnos del colegio „Jawne“ en el patio de la escuela 1939, Foto: www.zug-der-erinnerung.eu

Henry Gruen es ex-alumno del colegio Jawne, un colegio secundario, que se encontró entre 1919 y 1942 en la ciudad de Colonia. El señor Gruen tiene ahora 87 años y cuenta que había dos formas de salida para los niños judíos para salvar sus vidas – una forma era la organizada por comunidades en Inglaterra y la otra por Erich Klibansky. Klibansky era el director de la escuela Jawne y el primero en darse cuenta del peligro que amenazaba a sus alumnos. Klibansky se esforzó en encontrar nuevos hogares para ellos en Inglaterra. La búsqueda no fue fácil pero él luchó como un león para salvar a los niños. No queda ni una piedra del colegio. Donde se encontraba el edificio hay un lugar conmemorativo con una fuente diseñada en forma de un león. Henry Gruen recuerda que los profesores dieron mucha importancia a la enseñanza del Inglés. Eso fue en los años 1930. No había tiempo. Cuando por fin llegó el momento de su emigración, Gruen lo consideró como una gran aventura. Esta aventura terminó en 1940 con la ocupación de Francia por los soldados de Hitler. Gruen fue encarcelado en la Isla de Man bajo el pretexto de ser un enemigo alien. Él tenía 15 años. Su hermana y sus padres no pudieron salir de Alemania. Nunca volvió a verlos.



Alumnos de la Jawne un poco antes de su salida, cerca de la estación central de Colonia, 1933 [Foto: www.kindertransporte-nrw.eu]

En aquellos tiempos despertó su interés para la química. Henry Gruen me explica cómo se puede reconocer una hiperbilirubinemia y como se puede curarla. En la Isla de Man conoció personas que despertaron su pasión por la investigación sobre la relación de sustancias químicas con colores. Mucho tiempo después se dio cuenta de que fueron siempre sus prójimos que le dieron los impulsos importantes en su vida.
En el colegio Jawne había también miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día porque ellos también festejan el sábado judío. A Henry Gruen no le importó con quien pasaba su tiempo: “Lo importante era que jugaran futbol!”
Contando sobre el día cotidiano en el colegio menciona al doctor Siegfried Braun quien era el único profesor que no practicaba el castigo físico. Erich Klibansky fue una persona de autoridad. A los otros profesores les faltaban al respeto (jm. Fertig machen). Cuando entraba Klibansky a la clase todos se callaban. A partir de 1933 él organizó los transportes de sus alumnos a Inglaterra. Klibansky salvó a 130 niños. Cuando él anotó su propio nombre y los de su familia para el último transporte ya era muy tarde. Les dispararon en una arboleda cerca de la ciudad de Minsk.
Henry Gruen llegó a Inglaterra en 1938. Algunos años después emigró a los Estados Unidos. Después de largas deliberaciones en 1971, volvió a Alemania y trabajó hasta su jubilación como químico en el instituto Max Planck para investigaciones en Química bioorgánica en la ciudad de Mühlheim (a 90km de Colonia).
A Henry Gruen le sorprendió (asustó) el hecho de que no podía responder a la pregunta de cómo se ayudaron entre ellos en la comunidad judía en aquellos tiempos. Ni sus padres ni sus profesores hablaron jamás de los acontecimientos en la calle a partir de 1933. Al mismo tiempo él podía sentir como crecía el odio – en cada rincón (cornijón) de la ciudad. Muchos de sus amigos no-judíos ya no querían jugar con él. El futbol era la única posibilidad de soltar la frustración. En el juego dejaron de lado este tema y de esta manera se aislaron ellos mismo de la vida real. A veces jugaban con una gran brutalidad. Solo el aislamiento interior fue suficientemente fuerte para soportar el aislamiento exterior.
Henry Gruen es el único ex-alumno de la escuela Jawne que todavía vive en Alemania. Al final dice que el contraste entre los seres humanos puede ser una gran oportunidad para su coexistencia. Solo conociendo al otro, uno puede conocer su yo mismo. Así Henry Gruen logró romper su propio aislamiento.

Donnerstag, 6. Dezember 2012

Diario del pato de Enrique - segunda parte


Foto: wikipedia.org










El pato de goma ya había logrado 161 kilómetros de cruzada cuando el 3 de septiembre de 2012 llegó al lago de Constanza. Después de una noche tranquila en el hotel siguió su viaje en un barco. La explicación para esta forma de viajar que a primera vista no parece correcta nos la da un estudio sobre las corrientes de agua y vientos del segundo lago más grande de Europa Central (referente al volumen del agua). Como el rio Rin llega de los Alpes, su agua es hasta cinco grados más fría y de esta manera más pesada que el agua del lago. Por eso el agua del Rin baja primero y reposta el lago desde abajo. El rio Rin no atraviesa el “Lacus Constantinus (su nombre en la Edad Media) directamente, sino que se mezcla con sus aguas, lo que hubiera resultado en un viaje de entre 4 días y 4 años para el pato de Enrique. Por supuesto, el cronómetro fue parado durante el viaje en el lago. 
[Arriba: Una toma de foto de satélite del lago de Constanza. Abajo a la derecha se puede ver el delta del rio Rin alpino (Alpenrhein), a lado izquierdo se puede ver el afluente del rio Rin superior (Hochrhein)] 
La longitud de la orilla del lago, que prácticamente es una combinación de dos lagos, es de 273 kilómetros. 173km pertenecen a Alemania, 28km a Austria y 72km a Suiza. Debido a ello el 4 de septiembre se convirtió en el día más cosmopolita del pato de goma. Él travesó en total tres fronteras nacionales. 

Y como si estos acontecimientos no fueran suficientemente aventurados, al final de día el equipo científico viajando detrás du su líder en la camiseta amarilla tuvo unos minutos de mucho suspenso: Buscaron al pato en el agua removida y esperaron la señal de GPS después de haber pasado las cascadas más grandes de Europa. La felicidad fue inmensa cuando se aseguraron que el pato de goma había logrado los 23 metros de la Cataratas del Rin cerca de la ciudad de Schaffhausen sin ningún daño. Desde ese día el pato continuó su viaje de día y de noche – siempre acompañado por un equipo de la sociedad suiza de salvavidas (Schweizerische Lebensrettungs-Gesellschaft – SLRG).   
[Arriba: Las Cataratas del Rin cerca de Schaffhausen, Foto: Matthias Beck] 
En su camino hacia la ciudad de Basilea (Suiza) el rio Rin tiene que pasar algunas rocas muy resistentes. Ellos resultaron en la construcción de diez elevadores de barco que también el pato y su equipo tuvieron que utilizar el 5 de septiembre. El 6 de septiembre el pato giró a la izquierda para salir del antiguo Rin y entrar al “canal de lado del rio Rin” (Rheinseitenkanal) que lo llevó a Francia. Cerca de la ciudad de Kembs-Loéchlé él entró a una cuenca enorme en comparación con su tamaño, para subir al siguiente nivel de altura fluvial. [Foto arriba: wdr.de]. De vuelta en Alemania un equipo de la sociedad alemana de salvavidas (DLRG) se ocupó del cuidado del pequeño viajero amarillo.


La última parte de la expedición del pato la pueden leer pronto aquí en Latinodada!